viernes, 28 de mayo de 2021

Informe sobre “Pesupuestación de inversiones con perspectiva de género” - OCDE

La inversión en capital es un área de política que a menudo se considera no relevante al género. Sin embargo, este tipo de inversión tiene un impacto poderoso en la forma en que las sociedades operan. Asegurar que el diseño de proyectos de capital tenga en cuenta los impactos de género juega un papel muy importante para avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres. En esta realidad indaga el informe “Presupuestación de inversiones con perspectiva de género” recientemente publicado por el Comité de personal alto funcionario de Presupuesto de la OCDE.

La inversión en capital contribuye al desarrollo económico y asegura que los servicios esenciales estén a disposición de la ciudadanía. Una pobre planificación y gestión de las inversiones puede tener efectos nocivos. La inversión pública debe beneficiar a toda la población, para lo cual es necesario tener en cuenta las diferencias debidas al género. Mujeres, hombres, y personas con diversidad de género, hacen un uso diferente de las infraestructuras, debido a sus también distintos roles sociales, patrones de trabajo y preferencias. Así, las mujeres invierten más tiempo en la llamada movilidad del cuidado, para llevar a los descendientes al colegio, guarderías, hospitales u otros servicios sociales y, en general, hacen más uso del transporte público. En consecuencia, por ejemplo, estaciones de tren iluminadas y seguras, benefician en mayor medida a las mujeres, mientras que los hombres se ven más favorecidos por la construcción de autopistas.

En respuesta al COVID-19, los gobiernos están invirtiendo trillones de dólares en paquetes de medidas destinadas a la recuperación, que incluyen importantes partidas para infraestructuras. Estas futuras inversiones de soporte a las economías, representan una oportunidad sin precedentes para reducir las desigualdades a la vez que se acortan las brechas globales en infraestructuras, estimulando la economía y equilibrando los balances gubernamentales. De cara a promover una recuperación más justa, y salvaguardar nuestras sociedades y economías frente a futuras crisis, es imperativo que la inversión en capital considere los beneficios para la igualdad de hombres y mujeres. Las normas y guías de actuación deben tender a una mejor toma de decisiones de inversión en este ámbito, basadas en la evidencia y tecnología disponibles, para una provisión de servicios más eficaz, eficiente e inclusiva, en particular en lo que se refiere a los usos e impactos diferenciales en hombres y mujeres. Además, tomar decisiones correctamente informadas es fundamental especialmente en el terreno de las infraestructuras, pues su largo ciclo de vida determina fuertemente el futuro colectivo de la población a partir de decisiones tomadas hoy. En particular, en el contexto del Presupuesto como herramienta central de los gobiernos, se debe tener en cuenta el impacto de la inversión en infraestructuras en la igualdad de género

El documento de la OCDE incluye una serie de herramientas básicas, como son: la aplicación del enfoque de género para el diseño de indicadores de resultado en programas de infraestructuras, exigir evaluaciones de impacto de género para las propuestas de presupuesto de capital, realizar una evaluación de impacto de género del programa general de inversión de capital incluido en el Presupuesto, requerir un análisis de coste-beneficio que tenga en cuenta las consideraciones de género para acompañar las propuestas de presupuesto de capital, y exigir evaluaciones de impacto de género en la ejecución presupuestaria de proyectos de inversión específicos.

Los gobiernos pueden usar estas herramientas, así como otras complementarias, para evaluar con mayor alcance el impacto social y medioambiental de las inversiones de capital. Solo considerando de manera integral los aspectos económicos, sociales y medioambientales, los gobiernos podrán llevar a cabo eficientemente inversiones sostenibles e inclusivas.

Fuente: Tryggvadottir, A. & Bambalaite, I. (2021). Gender and capital budgeting. Committee of Senior Budget Officials. OCDE

jueves, 29 de abril de 2021

Análisis de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2021 desde la perspectiva de género

Aumenta anualmente el paro en Andalucía, en valores similares para hombres y mujeres
Sube el paro en Andalucía en un 6,1% con respecto al mismo periodo de 2020, lo que supone 51.200 personas paradas más, de las cuales el 52,9% son mujeres y el 47,1%, hombres. La tasa de paro aumenta en 1,3 puntos porcentuales y se sitúa en el 22,5%. Por sexo, sigue siendo más alta la tasa femenina (26,7%), que la masculina (19,1%). En España, el desempleo sube un 10,3%, y la tasa de paro alcanza el 16%, cifrándose la tasa femenina en el 18,1%, y la masculina en el 14,1%.

Desciende el empleo con respecto al año anterior, más para las mujeres
El empleo alcanza en Andalucía a un total de 3.052.300 personas, lo que supone una variación interanual del -1,8%, es decir, 54.900 personas ocupadas menos. Por sexo, el descenso es del -2% para las mujeres y del -1,6% para los hombres. En España, el descenso es un poco más acusado, del -2,4%, con respecto al mismo periodo del año anterior. La tasa de empleo andaluza baja anualmente un punto y se sitúa en el 43,4%. Por sexo, esta tasa es de un 36,3% para las mujeres y un 50,9% para los hombres. La tasa de empleo española es del 48,5% (43,3% para las mujeres y 53,9% para los hombres).

Por sectores, se observa una subida en el empleo en la agricultura, que se cifra en un 7,8%, es decir 22.700 empleos más, siendo por sexo un 9,6% para las mujeres y un 7,2% para los hombres; y en la construcción, aumenta un 6,4% más, con 12.100 empleos en total. Se destruye empleo en la industria con un descenso del -6,4%, ámbito en el que es más acusada la bajada para las mujeres (-7,2%), y en los servicios, donde el empleo desciende un -2,9% entre las mujeres y un -3,1% para los hombres.

Baja el autoempleo por primera vez en 10 trimestres, con mayor incidencia entre las mujeres
El empleo por cuenta propia rompe por primera vez su tendencia creciente en Andalucía, al descender con respecto al mismo trimestre de 2020, en un -8,4% para las mujeres y un -4,5% para los hombres. La tasa de autoempleo se sitúa en 13,6% para las mujeres y 19,8% para los hombres.

Por tipo de contrato, bajan anualmente en Andalucía los contratos indefinidos en un total de 14.300 (-0,4% en mujeres y -1,2 en hombres), y también los temporales, siendo el descenso de -2,4% en mujeres y -0,6% en hombres. La tasa de temporalidad se sitúa en 34,3% para las mujeres y 33,3% en el caso de los hombres. En cuanto a la jornada, la tasa de empleo a tiempo completo en Andalucía sigue siendo más elevada para los hombres (93,6%) que para las mujeres (75,1%), fenómeno que ocurre a la inversa en el empleo a tiempo parcial (24,9%, mujeres y 6,4%, hombres).

Sube la inactividad y continúa bajando la actividad
Respecto al mismo trimestre de 2020, la actividad disminuyó en Andalucía un -0,1%, lo que supone 3.600 personas activas menos en un año, todas ellas hombres. La tasa de actividad femenina se sitúa en el 49,5%, y la masculina en el 62,8%.

Por su parte, la inactividad crece un 1%, lo que se traduce en 17.000 mujeres y 14.100 hombres inactivos más. Mientras aumenta la inactividad por estudios en un 3,8% para las mujeres, y en un 3,4% en el caso de los hombres; desciende la debida a dedicación a labores del hogar en un -10,7%. De las 713.200 personas inactivas por este motivo en Andalucía, el 93,8% son mujeres. También baja la inactividad por jubilación un -1,1%. Hay un total de 992.900 personas inactivas por jubilación, de las cuales el 64,8% son hombres.

martes, 30 de marzo de 2021

Avance de la presupuestación con perspectiva de género (PPG) en España

Cada año en el contexto de la Estrategia de Presupuesto y Género de la Junta de Andalucía, se lleva a cabo un seguimiento del estado en que se encuentran las distintas experiencias que en este sentido se han venido desarrollando en el conjunto de las comunidades autónomas a nivel nacional.

Para determinar el estado de las distintas iniciativas, se las clasifica según cumplan o no una serie de hitos o elementos. En primer lugar, si la administración estudiada cuenta con normativa marco en relación con los presupuestos de género (PPG). En segundo, si la norma de elaboración presupuestaria anual recoge la obligatoriedad de realizar un informe de impacto de género (IEIG). En tercer lugar, se estudia si se cuenta con una comisión interdepartamental con competencias sobre los PPG. El siguiente paso es si se elabora y publica IEIG. Y por último, se analiza si se ha puesto en marcha un mecanismo de evaluación del cumplimiento de las medidas para la igualdad de género incluidas en el presupuesto, y si existe una estrategia gubernamental que enmarque los PPG.

Actualmente, se observa que todas las comunidades autónomas han avanzado en materia de PPG. En 2020, Andalucía continúa siendo la experiencia de mayor alcance, ya que cumple todos los criterios antes descritos, incluyendo la elaboración de auditorías de género y presupuesto. Es además la que mayor tiempo continuado viene realizando el informe de evaluación de impacto de género del presupuesto (desde 2006 sin interrupción), y gracias a haber desarrollado una metodología propia de PPG y al alcance de su experiencia, es un referente en materia de presupuesto y género tanto en España como en el ámbito internacional.

Buena parte de las comunidades autónomas cumplen los requisitos de contar con normativa sobre PPG, incluir en la norma de elaboración del presupuesto anual la obligatoriedad de realizar informe de evaluación de impacto de género, contar con una comisión interdepartamental encargada de la coordinación, emisión e impulso del IEIG, y elaboración y/o publicación del informe. En esta situación se encuentran cinco comunidades autónomas: Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Valencia. En el caso de Cantabria, este es el primer año que se publica su informe, por lo que ha avanzado con respecto al ejercicio presupuestario anterior. Con igual desarrollo, pero sin contar con comisión interdepartamental, se encuentran otras cinco comunidades: Aragón, Asturias, Baleares, Madrid y País Vasco. Baleares también publica por primera vez el Informe para el Presupuesto 2021.

Tres comunidades autónomas, Castilla y León, Galicia y La Rioja, cumplen dos criterios: publican IEIG, y la obligación de realizarlo se recoge en la normativa de elaboración. La Comunidad de Cataluña cumple también dos criterios, ya que cuenta con legislación y hace referencia al IEIG en su orden de elaboración, pero no publica informe diferenciado, sino que solo integra el análisis en la memoria de cada programa. Finalmente, la Comunidad Foral de Navarra, recoge en su legislación la necesidad de llevar a cabo un informe de evaluación de impacto de género, y lo publica (cumple otros dos criterios).

Se observa que la comunidad autónoma de Murcia, que había venido requiriendo en su Orden de elaboración que se llevara a cabo IEIG, ya no lo hace en la Orden para el Presupuesto 2021. En conclusión, 15 de las 17 comunidades autónomas han publicado un IEIG para el Presupuesto 2021, y una, Madrid a la fecha aún se encuentra en periodo de prórroga del presupuesto del año anterior, para el que publicó el correspondiente IEIG. Dos comunidades, Cantabria y Baleares, lo publican por primera vez, por lo que han avanzado en este sentido. Y solo una comunidad, Murcia, ha retrocedido en materia de PPG. En cuanto a la Administración del Estado, viene realizando IEIG desde el año 2008, y ha publicado también el del Presupuesto 2021.

viernes, 26 de febrero de 2021

Innovación en los transportes y enfoque de género

El Foro Internacional del Transporte (ITF) ha publicado el estudio “Innovación en los transportes para un desarrollo sostenible. Una perspectiva de género”, en el que aborda el papel de la innovación del sector en la promoción de la igualdad de género, presentando los principales desafíos y proponiendo soluciones al servicio de mujeres y niñas para que el transporte sea más inclusivo y sostenible, en áreas como la aviación, el transporte terrestre y el ferrocarril, a nivel local, regional y mundial.

La innovación está transformando el sector del transporte a un ritmo sin precedentes. Se eliminan barreras al movimiento de personas y bienes, y se transforma la forma de vida y de trabajo de las personas, así como el planeta mismo. Esta innovación puede tener un impacto positivo en las mujeres como usuarias y profesionales del transporte. Como usuarias, pueden beneficiarse de los diversos servicios que brindan las tecnologías innovadoras, adaptando las opciones de movilidad a sus necesidades. Y como trabajadoras, la innovación también puede abrir nuevas oportunidades de empleo para las mujeres en el sector. Mientras tanto, la reciente crisis de Covid-19 continúa afectando de manera desproporcionada a mujeres y niñas como usuarias y trabajadoras del transporte, intensificando las desigualdades preexistentes en el sector, lo que requerirá en el futuro respuestas políticas contundentes para abordarlas.

Se ha demostrado que las mujeres tienden más que los hombres a preferir modos de transporte flexibles que faciliten el encadenamiento de viajes, realizados en ocasiones con niñas/os y otras personas dependientes (lo que se denomina "movilidad del cuidado"). Sin embargo, esto no suele incluirse en el diseño de las infraestructuras de transporte, los servicios y los vehículos. Por otra parte, las mujeres se sienten menos seguras y protegidas en sus desplazamientos, lo que las disuade de elegir el transporte público, taxis, movilidad compartida o bicicleta y caminar. Esto limita el acceso de mujeres y niñas a las escuelas, el trabajo, la salud y otros servicios públicos. La brecha de género digital limita aún más el acceso de las mujeres a soluciones innovadoras, incluidos los servicios de movilidad basados en teléfonos inteligentes. Por otra parte, aunque cada vez más mujeres siguen estudios STEM, y concretamente estudios relacionados con el transporte, la fuerte masculinización del sector, en el que las necesidades y los valores de las mujeres no se tienen a menudo en cuenta, es una de las causas de que haya pocas mujeres que eligen desarrollar su carrera profesional en este ámbito.

Contar con datos significativos y desagregados por sexo, libres de los sesgos arraigados hasta ahora en las políticas de transporte, es fundamental para un mejor conocimiento de la realidad que posibilite optimizar los efectos positivos presentes y futuros de las tecnologías innovadoras. Por ejemplo, en el contexto de los viajes urbanos, comprender qué es lo que las mujeres quieren de las ciudades y cómo esto se traduce en una visión del transporte urbano, debería estar en el centro de las políticas públicas. El informe destaca en este sentido la importancia de la cooperación público-privada para recopilar, compartir y procesar datos con información de género, en particular la gran cantidad de datos de movilidad creados por la pandemia Covid-19.

Todas estas cuestiones han de abordarse desde un enfoque holístico, que incluya gobernanza, regulación y educación. La buena gobernanza ayudará a evitar que la innovación tecnológica genere cambios en otros aspectos que no sean la equidad, la inclusión y la sostenibilidad. Para seguir el rápido ritmo de la innovación, también existe una necesidad urgente de innovar la gobernanza y crear un sistema regulador capaz de definir directrices y objetivos, y permitir la implementación de soluciones innovadoras. Finalmente, los autores del informe argumentan que el intercambio de buenas prácticas entre todos los actores en el transporte es crucial.

Fuente: https://www.itf-oecd.org/sites/default/files/docs/transport-innovation-sustainable-development-gender.pdf

viernes, 29 de enero de 2021

Análisis de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2020 desde la perspectiva de género

El paro sube en Andalucía con respecto al año anterior, sobre todo para las mujeres
Andalucía cierra el último trimestre del año con una cifra total de personas paradas de 907.200, un 10,1% más que el año anterior; de esa cifra el 54,3% son mujeres y el 45,7% hombres. Además, el paro crece anualmente más para las primeras (12,5%), que para los segundos (7,4%). En España, el aumento conjunto es mayor, del 16,5%, llegando a un total de 3.719.800 personas (53,5% mujeres y 46,5% hombres), y también sube anualmente más para las mujeres (18,1%) que para los hombres (14,8%).

La tasa de paro andaluza se sitúa en el 22,7%, y es significativamente mayor para las mujeres, 27,3%, tras crecer en el año 2,9 puntos porcentuales, que para los hombres, 19% (1,2 puntos más). En España, la tasa es del 16,1% (18,3% la femenina y 14,2% la masculina), y por sexo, es, igual que en Andalucía, mayor el aumento para las mujeres (2,8 puntos) que para los hombres (1,9 puntos).

La ocupación es menor que a final de 2019, con mayor bajada para las mujeres
Por lo que respecta a la ocupación, se registraron 53.000 personas ocupadas menos que el año anterior (-1,7%), y la cifra total se sitúa en 3.083.000, con un 42,6% de mujeres y un 57,4% de hombres. El descenso anual es más drástico para ellas (-3,2%) que para ellos (-0,6%). En comparación, la bajada del número de personas empleadas es mayor en España (-3,1%), sin diferencias en esta evolución por sexo. En las cifras de ocupados la EPA incluye a los afectados por un ERTE con suspensión de empleo siguiendo la metodología de Eurostat y de la OIT.

La tasa de empleo andaluza se cifra en el 43,8%, y es considerablemente menor para las mujeres (36,5%) que para los hombres (51,4%). Además, la femenina ha bajado más en el año (-1,5 puntos) que la masculina (-0,6 puntos). En España, con tasas femenina y masculina del 43,6% y 54,3% respectivamente, baja anualmente más para los hombres (-2,1 puntos) que para las mujeres (-1,6 puntos), y la diferencia por sexo es 4,1 puntos menor a la de Andalucía.

Se crea empleo en Andalucía con respecto a 2019 en el agro (6,1% más, por sexo 7,9% el femenino y 5,5% el masculino), la industria (subida del 0,3%, con descenso para las mujeres del -2,1% y aumento para los hombres del 1,1%) y la construcción (aumenta un 3,1%, debido al aumento del 3,2% entre los hombres y sin cambios en las mujeres), y disminuye en los servicios (-3,9% para las mujeres y -2,6% para los hombres).

Sigue subiendo el autoempleo, pero baja el femenino por primera vez desde hace dos años
El autoempleo aumenta en Andalucía por noveno trimestre consecutivo (0,1%), pero por primera en ese periodo baja para las mujeres (-0,4%), mientras sube entre los hombres (0,3%), llevando la tasa de autoempleo al 17,8% (13,9% en mujeres y 20,7% en hombres). Por el contrario, baja anualmente el empleo asalariado un -2,1% (-3,6% en mujeres y -0,8% en hombres), debido principalmente al descenso del empleo temporal, en -53.800 personas (el 54,5% de las cuales eran mujeres). Aun así, la tasa de temporalidad baja anualmente -1,4 puntos, llegando al 34%. En cuanto al tipo de jornada, la tasa de empleo a tiempo parcial es del 27,7% para las mujeres y del 7,8%, observándose que crece más para ellos (1,4 puntos) que para ellas (0,7 puntos).

Suben la actividad y la inactividad
Tras dos trimestres de descenso, la población activa sube anualmente un 0,8%, y la tasa de actividad se cifra en el 50,2% para las mujeres y el 63,5% para los hombres. Aumenta también la inactividad un 0,6%, hasta 3.049.100 personas (58,7% son mujeres y 41,3% hombres). Sube la inactividad por estar estudiando un 0,3% anual, aunque solo entre los hombres (1,2%), bajando entre las mujeres (-0,6%), y por dedicación a tareas del hogar, sobre todo entre los hombres (un 22,1% frente al 1,6% de las mujeres); pese a esto, el 88,2% de las personas inactivas por este motivo son mujeres. Baja la inactividad por jubilación, un -1,2%, aunque sube para mujeres un 0,5% y baja para hombres un -2,2%.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Diferencias de género en los patrones de movilidad bajo la pandemia COVID-19

La pandemia de COVID-19 ha reducido de forma dramática la movilidad de la población, debido tanto a las medidas tomadas por los gobiernos para minimizar contactos personales, incluyendo viajes, cierre de colegios y negocios, y órdenes de confinamiento domiciliario, como a la propia iniciativa de las personas que voluntariamente han restringido sus movimientos por temor al contagio y por responsabilidad social. Así lo atestiguan los indicadores agregados de movilidad de compañías como Google, Apple o Goolsbee and Syverson, entre otras.

En relación con estos cambios en la movilidad, recientemente el Fondo Monetario Internacional ha publicado un informe sobre cómo se están produciendo diferencias importantes en función del sexo y la edad de las personas. Se han analizado datos a nivel provincial provistos por Vodafone en Italia, Portugal y España, que han permitido, entre otras cosas, incrementar el conocimiento sobre el desproporcionado impacto que la crisis está teniendo sobre las mujeres. Este fenómeno se evidencia en distintas áreas, atestiguando por ejemplo que las mujeres asumen en mayor medida el cuidado de hijos e hijas cuando no acuden al colegio, o que desde el punto de vista laboral, dada su mayor precariedad (mayor tasa de empleo a tiempo parcial y mayor temporalidad) es más fácil que en un contexto de crisis, como el de la pandemia actual, sean despedidas. Por otra parte, el desempleo está afectando más a las mujeres en la crisis por la COVID-19, ya que ésta ha golpeado más fuertemente sectores que requieren contacto personal, como la hostelería, el cuidado personal o el comercio minorista, tradicionalmente feminizados.

El informe sobre movilidad del FMI añade a estos efectos de la pandemia, como ya se ha señalado, la evidencia de que también hay diferencias en cuento a la movilidad, analizando sus causas, y sus consecuencias en la participación laboral de las mujeres. Se observa por ejemplo que la adopción de medidas de confinamiento domiciliario en Italia, Portugal y España, se traduce en una contracción de la movilidad que afecta más a las mujeres. Cuando el confinamiento se acompaña de cierre de los colegios, el diferencial de género aumenta, subrayando la desigualdad en el rol de cuidado de hijas e hijos por parte de las mujeres. Cruzando sexo con edad, se observa que entre la población de 24 a 45 años, un confinamiento completo reduce el número de mujeres que salen del hogar en un 26%, mientras que el de hombres lo hace en un 21%. La brecha de género es de 3,6 puntos porcentuales para las personas de 18 a 24 años y de 3,7 puntos porcentuales para las de 45 a 64 años. Para las personas en el grupo de edad de 65 años o más, la caída en la movilidad de las mujeres es estadísticamente indistinguible de la de los hombres.

Todos estos hallazgos alertan sobre un riesgo importante de agravamiento de las desigualdades de género, que requerirán políticas específicas para apoyar a las mujeres durante la pandemia, por ejemplo mediante la oferta de permisos parentales y marentales en igual medida y condiciones, para fomentar la corresponsabilidad en el cuidado de la descendencia cuando los colegios están cerrados.

Fuente: Caselli, F., Grigoli, F., Sandri, D., & Spilimbergo, A. (2020). Mobility under the COVID-19 Pandemic: Asymmetric Effects across Gender and Age (No. 753). GLO Discussion Paper. Disponible en: 
https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2020/12/11/Mobility-under-the-COVID-19-Pandemic-Asymmetric-Effects-across-Gender-and-Age-49918

viernes, 27 de noviembre de 2020

Análisis de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2020 desde la perspectiva de género

Sube el paro en Andalucía y España en comparación con el tercer trimestre del año anterior

En el tercer trimestre del año el paro subió un 7,7% con respecto a 2019, hasta llegar a 932.300 personas paradas. Para las mujeres la subida anual fue del 7,3% (33.900 mujeres paradas más), y para los hombres, del 8,2% (32.600 más). La subida del paro es mucho mayor en España, de un 15,8% anual, hasta un total de 3.722.900 personas, con subidas por sexo del 14,7% en las mujeres y del 17,1% en hombres.

La tasa de paro en Andalucía aumentó 2 puntos respecto al mismo trimestre del año anterior, cifrándose en el 23,8% (28,5% en mujeres y 20% en hombres). Por sexo, sube la tasa de paro femenina 2,5 puntos, y la masculina 1,6. La brecha de género en esta tasa ha crecido 5,1 puntos porcentuales en los últimos diez años, y es actualmente la más alta desde el tercer trimestre de 2011, 8,5 puntos porcentuales. En cuanto a España, la subida en la tasa de paro es de 2,3 puntos porcentuales, hasta el 16,3% (tasa femenina 18,4 y masculina 14,4%).

La ocupación baja, debido a la destrucción de empleo en los servicios y la construcción

En cuanto a la ocupación, alcanza la cifra de 2.985.300, con una variación del -3,7%, 115.600 personas ocupadas menos. La bajada para las mujeres fue del -5,3% (70.400 menos), y para los hombres, del -2,5% (45.200 menos). Hay que tener en cuenta que en las cifras de personas ocupadas se incluye a las afectadas por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) con suspensión de empleo siguiendo la metodología de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se aplica en la EPA.

Esta evolución lleva la tasa de empleo al 42,5% en Andalucía, 2 puntos porcentuales menos que el año anterior, con diferencias por sexo, al ser del 35% para las mujeres (baja -2,2 puntos) y del 50,4% para los hombres (desciende -1,6 puntos). La diferencia por sexo en la tasa es la segunda más alta desde 2011 (fue de 15,5 puntos en el cuarto trimestre de 2018), cifrándose en 15,4 puntos porcentuales. En España, la tasa baja -2,1 puntos, y se cifra en el 48,4%, presentando menores diferencias por sexo que Andalucía, con una tasa femenina del 42,9% y masculina del 54,3%.

En Andalucía, se destruye empleo en la construcción (baja un -2,8%, por sexo -10,9% para las mujeres y -2,3% para los hombres) y los servicios (-5,9% menos, -6,9% en mujeres y -4,8% en hombres), y se crea en el sector agrario (11,2% más, 2,3% para las mujeres y 13,6% para los hombres), y en la industria (sube un 2,7%, por sexo 23,3% más en mujeres y -2,3% menos en hombres).

Continúa aumentando el autoempleo y disminuyendo el empleo asalariado

En cuanto al tipo de relación laboral, sigue subiendo el empleo por cuenta propia, un 1,2% anual este trimestre (aumenta un 4,2% para las mujeres y desciende para los hombres un -0,4%). Las tasas de autoempleo son del 14,9% en mujeres y 20,5% en hombres. Por su parte el empleo asalariado mantiene su tendencia con un -4,8% de variación anual (-6,8% para mujeres y -3,1 para hombres). Mientras sube el número de asalariados indefinidos en un 1,2% (baja en mujeres -0,7% y sube en hombres 2,7%), baja el de temporales un -15,7% (-17,8% en mujeres y -14,1% en hombres). La tasa de temporalidad baja 4 puntos, hasta el 31,1% (31,3% la femenina y 30,9% la masculina.

Se mantiene la tendencia de crecimiento en la inactividad, y baja por segundo trimestre consecutivo la actividad

La población activa baja anualmente un -1,2%, 49.000 personas menos, de las que el 74,3% son mujeres y el 34,6% hombres. La tasa de actividad desciende en -1,1 puntos (-1,4 puntos en mujeres y -0,8 en hombres), y se sitúa en el 55,8% (48,9% la femenina y 62,9% la masculina). Por su parte, la inactividad sube un 3,2%, 96.500 personas más, de las cuales el 65%, 62.700, son mujeres (un 3,5% más) y el 35%, 33.800, hombres (un 2,7% más). Crece la inactividad por motivos de estudio (6% total, 5,7% en mujeres y 6,3% en hombres) y dedicación a tareas del hogar (un 5,4%, por sexo 3,1% en mujeres y 27,8% en hombres), y baja la inactividad por jubilación, (-0,2% en conjunto, 0,8% más en mujeres, y -0,8% en hombres).

viernes, 30 de octubre de 2020

El Presupuesto con Perspectiva de Género, herramienta básica para la OCDE

La OCDE se encuentra implicada desde hace años en los esfuerzos para reducir las brechas de género, cuyas consecuencias, según manifiesta la institución multilateral, se trasladan a partes iguales a los ámbitos social y económico. En 2015, la OCDE lanzó sus recomendaciones para avanzar en igualdad de género en la vida pública, y en línea con este documento, publica ahora el trabajo Diseño e implementación de la presupuestación con enfoque de género: una vía para la acción. Según este informe, la presupuestación con enfoque de género (PPG) asegura que las medidas emprendidas por los gobiernos para reducir la desigualdad entre hombres y mujeres sean tenidas en cuenta de forma sistemática en las decisiones sobre ingresos y gastos del Presupuesto.

Siguiendo las recomendaciones de la OCDE, más de la mitad de los países miembros han comenzado a presupuestar con este enfoque, y otros muchos se encuentran en vías de hacerlo. De hecho, el informe lleva a cabo un recorrido por los distintos países asociados que están usando la herramienta de PPG, presentando experiencias destacadas que ejemplifican cada uno de los elementos que deben integrar y constituir el proceso de presupuestación con enfoque de género.

El establecimiento de líneas directrices desde la autoridad presupuestaria cuenta con una enorme potencia desde el punto de vista de la transversalidad, para alcanzar a todas las áreas de política. Por ese motivo, la OCDE recalca la importancia de que se emitan lineamientos en cuanto al presupuesto con enfoque de género, paralelamente a otras iniciativas como el presupuesto verde, el presupuesto socialmente responsable o el presupuesto orientado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Tres son los elementos que deben estar presentes en el diseño y puesta en marcha de un presupuesto con enfoque de género con capacidad transformadora y sostenido. En primer lugar, es necesario un sólido marco estratégico, ya que los esfuerzos en PPG requieren compromiso político, sólido liderazgo y un claro reparto de responsabilidades entre los diferentes actores, para poder llevar adelante este enfoque transversal. En segundo lugar, es imprescindible el uso de herramientas adecuadas. La OCDE recomienda en este sentido decantarse por un enfoque que se base en las estructuras presupuestarias y el en el modelo presupuestario ya existentes, y que sea incluido en todas las fases presupuestarias: ex–ante (planificación), aprobación y ex-post (evaluación). Finalmente, el documento subraya que es fundamental contar con un “entorno adecuado”, lo que incluye contar con un banco sistemático de datos desagregados por sexo, un personal con la formación y capacidades adecuadas, unas relaciones estructuradas que sustenten el compromiso con la sociedad civil y la supervisión de las instituciones encargadas del control, como el Parlamento y la Cámara de Cuentas.

Los primeros esfuerzos de la OCDE para elaborar un indicador compuesto en relación con los PPG miden la profundidad y el alcance con que cada país ha desarrollado cada uno de los tres elementos antes descritos, clasificándolos en cuatro categorías: nivel mínimo, nivel introductorio, nivel de transversalidad, y avanzado. Casi la mitad de los países de la OCDE que usan los PPG se encuentran en el nivel introductorio (Bélgica, Chile, Finlandia, Alemania, Israel, Irlanda, Italia y Portugal), y la otra mitad, se sitúan en el nivel de transversalidad (Austria, Japón, Corea, Canadá, Islandia, México, Noruega, España y Suecia). Ningún país hasta la fecha se puede clasificar como “experiencia avanzada”. Cabe señalar que no se analizan en este informe experiencias de ámbito regional o local.

Fuente: Designing and implementing Gender Budgeting, a path to action. OECD (2020). https://read.oecd-ilibrary.org/governance/designing-and-implementing-gender-budgeting-a-path-to-action_689198fa-en#page1
 

martes, 29 de septiembre de 2020

Informe sobre los retos de la digitalización desde el punto de vista de género

La digitalización y el desarrollo imparable de la automatización y la inteligencia artificial constituyen uno de los principales retos del empleo y de las sociedades de hoy. Desde el punto de vista de género, puesto que se destruirán, transformarán y crearán empleos, es necesario conocer cuáles son las principales desigualdades existentes, y anticipar su evolución desde las políticas públicas, para asegurar que no haya retrocesos en términos de igualdad entre hombres y mujeres. El informe “Mujeres y digitalización. De las brechas a los algoritmos” publicado recientemente por el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, se centra en cómo los diferentes acontecimientos vitales y personales condicionan la presencia o ausencia de las mujeres en la sociedad digital, y en cuáles son las posibles respuestas a las diferentes problemáticas vinculadas a la brecha digital de género y sus implicaciones.

En cuanto a las brechas digitales de género, se analiza en primer lugar el desigual acceso a las herramientas digitales, concluyéndose que el acceso a las mismas no significa inclusión digital, ya que a pesar de que las mujeres han incrementado sustancialmente el uso de dispositivos tecnológicos, se siguen observando brechas importantes ligadas al acceso material, económico y simbólico a estas tecnologías. Por su parte, al estudiar la brecha en las competencias digitales, puesto que está relacionada con la posición de género de las personas en nuestra sociedad, es necesario tener en cuenta la intersección del género con otras variables como el nivel educativo, la edad, la dimensión rural/urbana, o el nivel socioeconómico. Por último, en la brecha digital correspondiente a la participación sociopolítica, el informe señala que las redes sociales han permitido el empoderamiento colectivo de las mujeres y por otra parte, han contribuido al mantenimiento de los roles y estereotipos de género en torno a la imagen corporal, y como mecanismo a través del cual obtener la aceptación social por parte de niñas y niños, adolescentes y jóvenes.

En relación con la digitalización y el empleo, la transformación del mercado laboral está ligada a la flexibilización de las condiciones laborales y la globalización de los procesos de producción, con predominio de contratos temporales y autoempleo, especialmente en el caso de las mujeres. Por otra parte, la digitalización lleva consigo la posibilidad de hacer uso de herramientas de teletrabajo, lo que favorece las posibilidades de conciliación, pero también supone un arma de doble filo porque implica el riesgo de que el trabajo realizado sea menos visible y valorado y de que exista sobrecarga para las mujeres.

Sobre la empleabilidad, el estudio subraya el creciente interés del mercado por perfiles híbridos, con altas competencias digitales y sociales (provenientes de carreras ligadas a las humanidades y las ciencias sociales), capaces de identificar nuevas realidades sociales, en el que las mujeres pueden realizar aportaciones destacadas. Los entornos educativos formales e informales siguen albergando diferentes expectativas y confianza en las propias competencias, para los hombres y para las mujeres, por lo que es necesario tener en cuenta los sesgos inconscientes en las relaciones laborales y en la toma de decisiones sobre reclutamiento y retención de personas en el sector TIC.

Por lo que se refiere a la participación de las mujeres en la producción y aplicación de las TIC, los sesgos de género en el diseño y creación de tecnologías reproducen los sesgos existentes en nuestra sociedad. La escasa presencia de mujeres en este ámbito contribuye a que dichas tecnologías no contemplen las opiniones, intereses y prioridades de las mujeres. Igualmente es necesario considerar los sesgos de género en la generación, tratamiento y análisis de datos masivos (Big Data) que se toman como referencia para el diseño de políticas de impacto social como puede ser la salud, la educación, o el consumo.

Fuente: Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades (2020). Mujeres y digitalización. De las brechas a los algoritmos.

jueves, 27 de agosto de 2020

Impacto de género en los ingresos del trabajo en España: la penalización por descendiente

Tras el nacimiento del primer hijo, los ingresos percibidos por las mujeres en España caen un 11,4% en el primer año, a diferencia de los ingresos de los hombres que apenas se ven afectados por la paternidad, según señala el análisis publicado en la Serie de Documentos Ocasionales del Banco de España. Este impacto diferencial es aún mayor diez años después del nacimiento, estimándose que alcanza un 28% de los ingresos de las mujeres. La brecha salarial entre trabajadores y trabajadoras sigue siendo, hasta la fecha, un hecho innegable en todos los países. Así, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, en España el salario medio bruto de las mujeres en 2017 representó el 78,4% del de los hombres, encontrándose entre sus principales causas el reparto desigual de las responsabilidades en la crianza de los hijos, basado en discriminaciones de género.

Utilizando datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales de la Seguridad Social, se ha realizado un análisis sobre la existencia de una penalización por hijo/a en España, analizando diferencias entre hombres y mujeres en su perfil de ingresos tras el nacimiento del primer descendiente y utilizando datos de los registros de la vida laboral de la Seguridad Social durante el periodo 1980-2018. Para su elaboración se tomó como referencia la metodología empleada en un reciente estudio de Kleven, Landais y Søgaard (2019) sobre la situación en Dinamarca, que concluye que la mayor parte de la brecha salarial de género está vinculada a los efectos de la maternidad.

Como factores que contribuyen a esta brecha de género destaca la disminución del tiempo de trabajo de las madres tras la llegada del primer hijo, estimándose una reducción de un 9,8% del número de días trabajados el primer año y de un 23% en los 10 años siguientes, bien mediante la reducción del número de días trabajados o en el cambio a jornada a tiempo parcial o con contrato temporal.

Estos cambios afectan directamente a los ingresos anuales de los progenitores, que progresivamente dejan de converger en su nivel de ingresos percibidos desde el nacimiento del primer descendiente. La probabilidad de trabajar a tiempo parcial aumenta entre las mujeres en un 30% un año después de su primer hijo, mientras que en los hombres esa probabilidad disminuye en un 8%, afianzando el tradicional rol productivo masculino.

Otra de las conclusiones es que el nivel educativo de las mujeres incide en el grado de participación en el mercado laboral, así las mujeres con formación universitaria reaccionan a la maternidad más en el margen intensivo (trabajando a tiempo parcial), mientras que las mujeres sin formación universitaria son relativamente más propensas a hacerlo en el margen extensivo (trabajando menos días).

Comparando con la estadística de otros países y las estimaciones que se han realizado en los mismos en el estudio mencionado de Kleven, Landais y Søgaard (2019), se observa en España un coste de la penalización por descendiente similar en magnitud al encontrado en Suecia y Dinamarca, aunque con mayor persistencia. Por el contrario, la penalización española es menor que la de Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Austria. Por ejemplo, en el caso concreto de Dinamarca se produce un descenso en las ganancias de las mujeres de un 30% en el primer año después del primer parto, que converge a alrededor del 20% en el largo plazo, no reflejándose estos efectos en los hombres.

Fuente: De Quinto, Hospido y Sanz (2020). The child penalty in Spain. Serie Documentos Ocasionales Num. 2017. Banco de España.