martes, 31 de mayo de 2022

Implicaciones de la Inteligencia artificial (IA) en la vida laboral de las mujeres

La inteligencia artificial (IA) es “un sistema basado en máquinas que puede, para un conjunto de objetivos fijados por humanos, hacer predicciones y recomendaciones o tomar decisiones que influyan sobre ambientes reales o virtuales”. La IA está siendo rápidamente integrada tanto en ámbitos laborales como domésticos, y el mundo del trabajo está cambiando. Es responsabilidad de los gobiernos, instituciones y empresas, velar por que dicha integración contribuya positivamente a reducir, y no perpetuar o exacerbar, las brechas de género en el ámbito laboral.

Un reciente informe del BID, la OCDE y la UNESCO, explora cómo se usa la IA dentro y fuera del ámbito laboral y cómo podría ser usada en el futuro. Analiza el impacto potencial de las tecnologías de IA nuevas y emergentes sobre las habilidades que requerirán las personas empleadoras, la manera en que las mujeres buscan empleo y son contratadas y cómo se estructuran los empleos a través del monitoreo y la supervisión automatizados.

En cuanto a los requisitos para la empleabilidad, el incremento de las profesiones STEM/IA y de la necesidad de contar con habilidades digitales, demandará estrategias que integren a gobiernos, patronal, sindicatos, universidades y ONGs, para afrontar las brechas preocupantes que en este campo afectan negativamente a las mujeres, y evitar que queden descolgadas en la escalada tecnológica. Por otra parte, las instituciones, las organizaciones y las empresas deberían apoyar la educación de mujeres y niñas, especialmente en campos de STEM, para incentivar su incorporación al sector.

En este proceso, es fundamental tener en cuenta la heterogeneidad de situaciones socioeconómicas en los diferentes contextos y países, que se trasladarán también a cómo la IA afectará a las mujeres, por lo que será necesario tener en cuenta esos distintos contextos a la hora de diseñar, implementar y regular sistemas de IA. Se deberá dar cabida a todos los actores sociales interesados, y prestar especial atención al impacto de la IA en grupos vulnerables. La no reproducción de estereotipos de género, sobre todo en cuanto a la división sexual del trabajo, debe ser una prioridad. Así, por ejemplo, muchos asistentes virtuales reproducen dichos estereotipos, al reforzar el concepto de mujer cuidadora y asistente.

La necesidad de extender la investigación aplicada, es otra de las medidas que subraya el informe. Existen estudios, por ejemplo, que demuestran que en sistemas de reclutamiento de IA en los que no se tratan cuestiones sensibles al género, las posibilidades laborales son más igualitarias para mujeres y hombres. La transparencia y “explicabilidad” sobre cómo funcionan los sistemas de IA es fundamental, para que no haya puntos de fuga en cuanto a los compromisos de igualdad de género.

Diseñar y desplegar tecnologías nuevas bajo la guía de un abordaje basado en principios de igualdad y de buenas prácticas asegurará que los estereotipos de género de hoy no queden integrados dentro de los sistemas tecnológicos de mañana y que, además éstos, ayuden a cerrar las brechas de género. También puede ayudar a abordar las desigualdades globales de conocimiento sobre sistemas de IA en diversos contextos de países y regiones, evitando centrar el enfoque solo en economías avanzadas, sobre todo del norte, buscando una adecuada representación regional en el diseño y el despliegue éticos de la IA. Los avances tecnológicos producen aumentos de productividad, pero para que estos aumentos se realicen en su plenitud deberán desarrollarse todos los talentos de las personas. El diseño de tecnologías, las brechas de género en los datos y la velocidad, ámbito y escala que permite la IA pueden empeorar la situación de las trabajadoras si no se presta atención activa a esta cuestión.

Fuente: Los efectos de la IA en la vida laboral de las mujeres. UNESCO, Banco Interamericano de Desarrollo, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (2022).

viernes, 29 de abril de 2022

Análisis de la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2022 desde la perspectiva de género

Tercer trimestre consecutivo de bajada del paro, más acusada para los hombres
Se produce un descenso del paro en Andalucía de 112.100 personas (44,6% mujeres y 55,4% hombres) respecto al mismo trimestre de 2021, lo que se corresponde con un decremento porcentual del -12,6% (-10,5% en mujeres y -15,1% en hombres). El total de personas paradas asciende a 775.900, la menor cifra desde el tercer trimestre de 2008. En España, la cifra de paro es de 3.174.700, tras bajar un -13,1%, sin diferencias por sexo.

La tasa de paro andaluza se sitúa en el 19,4% (23,2% la femenina y 16,2% la masculina), y baja anualmente -3,1 puntos porcentuales (-3,5 en mujeres y -2,9 en hombres). En España, la tasa llega al 13,7% (15,4% para mujeres y 12% para hombres).

El empleo encadena cuatro trimestres de subida. Aumenta más para las mujeres
En Andalucía había en el primer trimestre de 2022, 3.217.800 personas empleadas, de las que el 43,8% eran mujeres y el 56,2% eran hombres. La ocupación experimenta una subida anual del 5,4%, por sexo mayor para las mujeres (8,1%) que para los hombres (3,5%).

La tasa de empleo andaluza llega al 45,4%, y es más elevada entre los hombres (52,2%, 1,4 puntos más que en 2021) que entre las mujeres (39%, 2,7 puntos más que el año anterior). En España, la tasa es cinco puntos porcentuales más alta que en Andalucía, del 50,5%, y es menor la diferencia por sexo, con una tasa femenina del 45,4%, y masculina del 55,9%, y crecimientos anuales de 2,1 y 2 puntos, respectivamente.

Se creó empleo respecto al año anterior en el sector de la construcción (trabajan 9.700 mujeres y 17.400 hombres más), y en los servicios (95.200 mujeres y 75.100 hombres más), mientras que se destruyó en industria con 8.900 empleos menos (10.300 hombres menos y 1.400 mujeres más) y agricultura (un descenso de 1.100 empleos de mujeres y 21.900 de hombres).

Desciende el autoempleo femenino y aumenta el asalariado, en mayor medida el indefinido, para ambos sexos
Sube un 0,8% el empleo por cuenta propia, 4.000 personas en términos absolutos. Por sexo, solo aumenta entre los hombres (800 mujeres menos y 4.800 hombres más). La tasa de autoempleo se sitúa en el primer trimestre en un 12,6% entre las mujeres, y un 19,4% entre los hombres, tras bajar -1,0 y -0,4 puntos porcentuales respectivamente.

El empleo asalariado también sube anualmente, un 6,5%, con 165.300 personas más, sobre todo mujeres (64,3% del incremento). El incremento se debe fundamentalmente a la subida anual del empleo indefinido en 150.800 personas (el 52,9% de las cuales son hombres). En el empleo temporal, hay diferencias por sexo, pues sube un 9,1% para las mujeres y baja un -4,5% para los hombres. La tasa de temporalidad baja para ambos sexos, -0,2 puntos en mujeres y -2,8 en hombres, y se cifra en el 34,1% y el 30,5% respectivamente. Por tipo de jornada, baja la tasa de empleo a tiempo parcial en las mujeres en -0,6 puntos hasta el 24,3%, y sube la masculina en 0,5 puntos, hasta el 6,9%.

Sube la actividad solo entre las mujeres, y baja la inactividad, también solo la femenina
La población activa alcanza la cifra de 3.993.700 personas, de las que el 45,7% son mujeres y el 54,3% hombres. Anualmente, crece un 3,1% para las mujeres y baja un -0,1% para los hombres. En cuanto a la inactividad, se cifra en 3.088.700 personas, con mayoría de mujeres (57,7% del total), tras descender un -0,1%, (baja -1,8% entre las mujeres y aumenta 2,3% entre los hombres). La subida en estos últimos se debe sobre todo al incremento de la inactividad por estudios (4% más), y la bajada entre las mujeres, principalmente al descenso en un -6,1% de las que se dedican a labores del hogar.

lunes, 28 de marzo de 2022

Los beneficios macroeconómicos de la igualdad de género. Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros. Comisión Europea

Si bien existe un fuerte imperativo moral para promover la igualdad de oportunidades de las mujeres en el mercado laboral, el informe “Beneficios macroeconómicos de la igualdad de género”, publicado en 2022 por la Comisión Europea, concretamente por la Dirección General de Economía y Finanzas, añade a este principio de equidad, el análisis de los beneficios económicos que conlleva la igualdad entre mujeres y hombres y sus posibles contribuciones al crecimiento en la UE.

Mientras en el pasado, se ha tendido a poner el énfasis en gran medida en que una mayor igualdad de género conllevaría el aumento de los niveles de producción mediante la expansión de la fuerza laboral, recientes estudios señalan con insistencia que una fuerza laboral diversa, también tiene potencial para aumentar la productividad agregada, al traer diferentes y a menudo complementarias habilidades y experiencias al lugar de trabajo.

Pese a los considerables avances de las últimas décadas, las mujeres en la UE aún reportan un número significativamente menor de horas de trabajo remunerado que los hombres. Al mismo tiempo, existen marcadas diferencias entre países con respecto a las brechas de género en los resultados del mercado laboral. Abordar estas brechas puede contribuir al crecimiento, mediante la expansión de la oferta laboral, así como a través de posibles impactos positivos en la productividad. Por ejemplo, indica el estudio, que acercar las brechas de género en las tasas de empleo equivalente a tiempo completo, a las registradas en Suecia (país que presenta el mejor desempeño en el índice de igualdad de género del Instituto Europeo para la Igualdad de Género-EIGE), podría aumentar la oferta laboral en 4 puntos porcentuales en la UE27. Cerrarlas por completo, la incrementaría en 9 puntos.

Además de los impactos en los niveles de producción, aumentar la participación de las mujeres en el empleo puede ser beneficioso para la cohesión social y la reducción de la pobreza (particularmente en la vejez), contribuyendo a la sostenibilidad de las finanzas públicas (ya que se mitiga el impacto del envejecimiento en una fuerza laboral cada vez más reducida). Puede beneficiar igualmente a la resiliencia socioeconómica, tanto ante los choques, como ante los cambios estructurales, por ejemplo las transiciones verde y digital.

Los dividendos económicos de una mayor igualdad de género son especialmente bienvenidos después de la pandemia de Covid-19, y también a la vista de la transición demográfica, con una disminución en la proporción de la población en edad de trabajar, que afecta a todos los Estados miembros de la UE. Las medidas de política pública orientadas al abordaje de las barreras que recaen de manera desproporcionada en las mujeres, a menudo tienen el potencial de apoyar a otros grupos vulnerables, y hacer que el crecimiento sea más inclusivo en general.

Fuente: Kingma, Anne and Vandeplas, Anneleen (2022). “The Macro-Economic Benefits of Gender Equality”. European Commission. Directorate-General for Economic and Financial Affairs. https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/economy-finance/eb071_en.pdf

viernes, 25 de febrero de 2022

Seguimiento de las experiencias de Presupuesto con perspectiva de género en España (2021)

Anualmente, en el marco de la Estrategia de Presupuesto y Género de la Junta de Andalucía, se realiza un seguimiento de la aplicación de la Presupuestación con Perspectiva de Género (PPG) en los distintos niveles administrativos (local, autonómico y nacional) en España, así como de los avances en el contexto internacional.

Para las experiencias nacionales, se utiliza una clasificación elaborada como parte de la estrategia de PPG en la Comunidad Autónoma de Andalucía, en torno a distintas categorías consideradas clave para el desarrollo de una experiencia exitosa, que ha servido de ejemplo a otras administraciones y es recogida por organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional1. Estas categorías son: normativa marco en relación con los PPG; la norma de elaboración presupuestaria anual recoge la obligatoriedad de realizar un informe de impacto de género del Presupuesto (IEIG); se cuenta con una comisión interdepartamental que tiene encomendada entre otras funciones la emisión e impulso del IEIG; se elabora y publica IEIG; se evalúa el cumplimiento de las medidas para la igualdad de género incluidas en el Presupuesto; y existe una estrategia gubernamental en relación con los PPG.

Las experiencias de PPG en las comunidades autónomas han continuado avanzando durante 2021, en un proceso generalizado de consolidación, que da cumplimiento a la legislación de igualdad española. En 2021, con la publicación del IEIG de Cataluña, todas las comunidades cuentan con este instrumento, salvo Murcia, que presentaba una experiencia incipiente, pero ya no incluye la perspectiva de género en su presupuestación.

Andalucía destaca como experiencia, por la aplicación de todos los elementos considerados estratégicos en cuanto a la PPG, ya que es la única que realiza evaluación ex post, iniciando un proceso de auditorías de PPG en el año 2013, que ya se encuentra en su quinta fase o plan. Además cuenta con una estrategia gubernamental para el desarrollo de los presupuestos con perspectiva de género en todas las fases del ciclo presupuestario. Por su parte, el Estado continúa publicando su IEIG como anexo a los Presupuestos Generales del Estado (lo hace desde 2008), y mantiene otros tres componentes de los PPG (normativa, comisión y orden de elaboración).

En el ámbito local, están llevando a cabo PPG los ayuntamientos de Madrid, Castellón, San Sebastián, Barcelona, Logroño, Málaga, Valencia y Valladolid. Hacen público su IEIG por primera vez en las webs institucionales los ayuntamientos de Albacete, Fuenlabrada y Vitoria-Gasteiz. Cabe destacar por su carácter innovador, la iniciativa del Ayuntamiento de Castellón de realizar un análisis de los aspectos de género relacionados con los ingresos municipales. En cuanto a las diputaciones, cabe destacar las de Guipúzcoa y Vizcaya. Esta última cuenta con un proyecto piloto para analizar en el Presupuesto 2022 el impacto de género del programa presupuestario de Función Pública.




1 FMI (2021), Gender Budgeting in G20 Countries. IFM Working paper. https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2021/11/12/Gender-Budgeting-in-G20-Countries-506816

viernes, 28 de enero de 2022

Análisis de la Encuesta de Población Activa (EPA) del 4º Trimestre de 2021 desde la perspectiva de género

Desciende el paro por segundo trimestre consecutivo, con mayor fuerza entre las mujeres
En el cuarto trimestre del año el paro bajó respecto al mismo trimestre de 2020 un -9,4% (-9,9% el femenino y -8,8% el masculino), 85.500 personas menos en un año, y llega a un total de 821.800, del que el 54% son mujeres y el 46% hombres. Es el nivel más bajo en un cuarto trimestre desde 2007.

La tasa de paro en Andalucía disminuyó -2,6 puntos respecto al año anterior, situándose en el 20,2% para el conjunto de la población, y por sexo, en el 23,7% la femenina (-3,6 puntos menos) y el 17,2% (-1,8 puntos menos) la masculina. En España, el descenso interanual del paro es más acusado, del -16,6%, y la tasa de paro se sitúa en el 13,3%, tras descender -2,8 puntos porcentuales, -3,3 para las mujeres y -2,4 para los hombres.

Sube el empleo, por tercer trimestre consecutivo, sobre todo el femenino
Respecto al mismo trimestre del año anterior, la ocupación aumentó en un 5,4% (8,9% para las mujeres y 2,8% para los hombres), 166.800 personas ocupadas más, situándose la cifra total en 3.249.800, de las que el 44% eran mujeres y el 56% hombres. Es la mayor cifra en un 4T de la serie histórica.

En consecuencia, la tasa de empleo se sitúa en el 45,9%, y por sexo es significativamente más elevada para los hombres (52,6%) tras crecer un 1,2 puntos porcentuales durante el año que para las mujeres (39,6%) cuya tasa sube 3,1 puntos. En España, sube igualmente el empleo, un 4,3% (5,4% para las mujeres y 3,4% para los hombres), hasta una cifra total de 20.184.900 personas.

Por sectores, el empleo en la agricultura subió en 4.700 personas (solo sube para las mujeres, 10.800 más, y baja para los hombres en -6.100), en la industria en 300 empleos más (todos de mujeres), en la construcción, en 16.700 (50% de mujeres y 50% de hombres), y en los servicios, 145.100 (67,7% mujeres y 32,3% hombres).

Sube el empleo asalariado femenino, y baja el empleo a tiempo parcial, también más entre las mujeres
Desciende ligeramente el empleo por cuenta propia (-0,9%) tanto para las mujeres (-1,5%) como para los hombres (-0,6%), y llega a 544.600 personas autoempleadas. La tasa de autoempleo es del 12,6% para las mujeres y del 20% para los hombres

Por el contrario, sube el empleo asalariado un 6,8% (10,6% en mujeres y 3,7% en hombres), debido principalmente al incremento del empleo indefinido, en 109.800 personas, de las cuales el 61% eran mujeres. No obstante, la tasa de temporalidad entre las mujeres sube ligeramente (0,9 puntos), y baja entre los hombres (-0,6 puntos). En cuanto al tipo de jornada, la tasa de empleo a tiempo parcial femenina es del 24,2% (-3,5 puntos menos que el año anterior) y la masculina, del 6,3% (-1,5 puntos menos).

Sube la actividad, más para las mujeres, y baja la inactividad, solo para las mujeres
El número de mujeres activas en el cuarto trimestre de 2021 sube anualmente un 3,8%, y el de hombres un 0,6%, llevando las tasas de actividad al 51,9% y el 63,5%, respectivamente. Por otra parte, desciende la inactividad femenina un -2,8%, y sube la masculina, un 0,3%. Por tipo de inactividad, las variaciones más significativas son que se incrementa el número de las personas inactivas por estar estudiando (15,2% entre las mujeres y 6,5% entre los hombres), y en sentido contrario, baja la dedicación a tareas del hogar (-3,7% en mujeres y -4,8% en hombres).

martes, 28 de diciembre de 2021

El Presupuesto con perspectiva de género en los países de G20

Alcanzar la igualdad de género sigue siendo un reto significativo, que se ha acentuado con el desarrollo de la pandemia por COVID-19. El Presupuesto con enfoque de género (PPG) puede ayudar a avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres mediante la aplicación de la perspectiva de género a la política fiscal y al proceso presupuestario. El informe Presupuesto con perspectiva de género en los países de G20, de reciente publicación, elaborado por el Fondo Monetario Internacional, recoge prácticas de PPG en este grupo de países, y estudia los resultados por país usando un índice de PPG y datos recogidos en muestras realizadas por la propia institución.

Todos los países del G20 han puesto en marcha medidas fiscales con enfoque de género, pero los instrumentos para llevarlas a cabo están lejos de ser sistemáticos. Se evidenció que, dentro de la heterogeneidad entre países, el nivel de la presupuestación con enfoque de género en los países del G20 es relativamente bajo. Hay diferentes niveles de desarrollo de esta herramienta, y hay diferentes enfoques, lo que sugiere que no existe un solo modelo o un camino lineal para su implementación.

Los principales avances se han producido en cuanto al establecimiento de marcos de trabajo y en la preparación de herramientas presupuestarias de PPG que acompañan a la ejecución, control y auditoría. Muy pocos países han evaluado los impactos más contundentes de sus políticas de género, o/y llevado a cabo una evaluación ex post de los resultados de las mismas. Y allí donde los PPG están en marcha, se tiende a contemplarlos como una práctica adicional, más que a incluirlos como una parte estratégica e integrada en las decisiones de gasto. Por otra parte, los avances en PPG no parecen depender del nivel de desarrollo del país.

Será clave para esfuerzos futuros en materia de PPG localizar las brechas de género existentes y focalizar los esfuerzos en buscar las herramientas presupuestarias para reducirlas, todo ello aprovechando las oportunidades que ofrecen los sistemas de gestión fiscal existentes, y especialmente, teniendo en cuenta en las iniciativas de reforma fiscal.

Todos los países pueden hacer más para integrar una perspectiva de género a lo largo del ciclo presupuestario y optimizar los resultados en este sentido. Un enfoque adecuado de PPG requiere una mejor implementación del mismo en las fases de planificación del ciclo presupuestario para mejorar la sostenibilidad de las políticas de género. Así, muchos países incluyen objetivos de género en sus planes nacionales o sectoriales, pero no los trasladan al Presupuesto, lo que resta realismo a su implementación. Para el éxito de las reformas en cuanto a los PPG, el respaldo de unas políticas para la igualdad de género potentes, un liderazgo firme del Ministerio de Finanzas, y un marco normativo vinculante, son elementos fundamentales.

Concluye el informe que los PPG están siendo infrautilizados y como consecuencia, muchos países están perdiendo una valiosa oportunidad para aprovechar esta poderosa herramienta para la igualdad entre hombres y mujeres. Demasiados pocos países están evaluando ex ante y ex post la efectividad de sus políticas sobre la igualdad de género.

En este sentido, se destaca como buena práctica la de los PPG en Andalucía, donde el informe señala que se ha establecido una metodología propia, denominada Programa G+, en 2007, que identifica ex ante las políticas públicas con mayor impacto de género, y en el marco de la cual se están realizando auditorías de género y presupuesto desde 2013 (evaluación ex post).

FMI (2021), Gender Budgeting in G20 Countries. IFM Working paper. https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2021/11/12/Gender-Budgeting-in-G20-Countries-506816

lunes, 29 de noviembre de 2021

La igualdad de mujeres y hombres y el medio ambiente en el contexto los ODS – Informe OCDE

En octubre de 2021, la OCDE publicó el informe “Género y medio ambiente. Construyendo conocimiento y políticas para alcanzar los ODS”, que proporciona evidencias y razones para introducir la igualdad de género en los objetivos económicos, sociales y ambientales, mediante la identificación de retornos y sinergias entre las distintas políticas en el contexto de la Agenda 2030. Para ello, se señala en primer lugar la necesidad de superar las limitaciones debidas a la considerable carencia de datos sobre la relación entre ambas áreas del actual modelo de objetivos de desarrollo sostenible. Por ejemplo, de los 231 indicadores planteados, solo 20 proporcionan una dimensión de género en los factores ambientales. Surge así como prioridad la necesidad de una recogida de datos más sistemática en cuanto a los efectos diferenciados del medio ambiente sobre la salud de mujeres y hombres, las oportunidades económicas emergentes para el empleo femenino en la economía verde, y el papel de las mujeres en el cambio hacia patrones de consumo más sostenibles.

La OCDE expone cómo las mujeres en todo el mundo están viéndose afectadas de manera desproporcionada por el cambio climático, la deforestación, la degradación de las tierras, la desertificación, las crecientes sequías y saneamientos inadecuados. En países en desarrollo, esta situación se agrava por su menor acceso a la tierra, y a otros bienes; además enfrentan más barreras para acceder a trabajos decentes y a recursos financieros, agravadas por brechas en la formación y en el acceso a la información. También son más propensas a soportar una carga desproporcionada de trabajo no remunerado, incluyendo trabajo doméstico y cargas familiares. En países desarrollados, las mujeres deben afrontar mayores costes de oportunidad debido a medios de transporte e infraestructuras poco seguras, consecuencias insalubres de la polución del aire, el cambio climático y químicos tóxicos presentes en la cadena trófica. Según la OCDE, un enfoque responsable con el género en las políticas que rigen el uso de la tierra, del agua, de la energía y del transporte, permitirá a las sociedades apoyar y mejorar el papel de las mujeres en la promoción de un desarrollo económico más sostenible e inclusivo.

Por otra parte, se reconoce en el documento OCDE el papel de las mujeres en la demanda de justicia climática, llamando la atención sobre sus necesidades en relación con el medio ambiente a nivel local, nacional e internacional. Las mujeres son, según el organismo internacional, agentes de cambio en la transición hacia una economía baja en carbón, e identifica su protagonismo como parte de la fuerza de trabajo, como consumidoras y como decisoras.

Integrar la igualdad de género es esencial para una implementación exitosa de la economía circular, la gestión de los recursos naturales y la innovación digital, entre otras áreas. Igualmente, se identifican barreras a la plena participación de las mujeres en esta transición, como son las brechas de género en ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas (STEM). Y en mayor medida, determinadas normas culturales que aún persisten, y su extensión a las estructuras socioeconómicas, que limitan el acceso de las mujeres a oportunidades económicas y actividades ambientalmente sostenibles, así como al liderazgo ambiental, tanto en el sector público como en el privado. Esta transición justa debería incluir una perspectiva de género que promueva activamente el empoderamiento de las mujeres, para garantizar la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres en la fuerza de trabajo.

Entre las medidas propuestas para incluir y consolidar la relación entre género y medio ambiente destacan: (i) el empoderamiento de las mujeres mediante su acceso igualitario a educación y salud de calidad, así como equilibrio de género en el seno de los órganos de decisión; (ii) políticas ambientales nacionales que incluyan el enfoque de género, y que analicen el impacto de género de los riesgos y peligros asociados al medio ambiente en la planificación específica sobre cambio climático, biodiversidad, océanos y economía circular; y (iii) transversalización de género en las políticas transfronterizas, concretamente en el comercio, las inversiones directas extranjeras, la responsabilidad social corporativa y la cooperación para el desarrollo.

OCDE (2021) Gender and the Environment. Building Evidence and Policies to Achieve the SDGs https://www.oecd.org/env/gender-and-the-environment-3d32ca39-en.htm

viernes, 29 de octubre de 2021

Análisis de la Encuesta de Población Activa (EPA). Tercer trimestre de 2021 desde la perspectiva de género

Descenso anual del paro en Andalucía, mayor para las mujeres
Tras cuatro trimestres de subida interanual, el paro baja en Andalucía respecto al mismo trimestre de 2020, en un -2,5% (-3,9% para las mujeres y -0,8% para los hombres), llegando a una cifra de 909.300 personas paradas, de las que el 52,9% son mujeres y el 47,1% hombres. La tasa de paro se sitúa así en un 22,4%, siendo por sexo 26% para las mujeres y 19,4% para los hombres. Estos porcentajes son más altos que los del conjunto nacional, donde la tasa global es del 14,6%, y por sexo, del 16,4% entre las mujeres y del 13% entre los hombres. En España, el paro baja un -8,2% (-8% en las mujeres y -8,5% en los hombres), y la cifra de población parada es de 3.416.700 personas.

Aumenta la ocupación, también más entre las mujeres
En cuanto al empleo, el número de personas ocupadas sube anualmente en Andalucía, un 5,4%, con mejor evolución para las mujeres (9,2%) que para los hombres (2,7%). La cifra total de ocupación es de 3.147.500 personas, un 43,6% de las cuales son mujeres y un 56,4% hombres. La tasa de empleo es del 44,6%, (38% en mujeres y 51,5% en hombres), por debajo de la tasa del 50,5% nacional (45,4% la femenina y 56% la masculina). La ocupación aumenta en el conjunto nacional un 4,5%, y también es mayor el incremento en las mujeres, del 6%, frente al 3,1% de los hombres. 
Se creó empleo en los sectores de la construcción (21.200 personas más, el 34% mujeres y el 66% hombres) y los servicios (168.800 empleos más, el 69,3% mujeres y el 30,7% hombres), y se destruyó en el agro (7.300 empleos menos, con tendencia inversa por sexo: 6.400 mujeres más, y 13.600 hombres menos) y la industria (20.600 personas menos, mujeres el 71,4% y hombres el 28,6%).

Baja el empleo por cuenta propia, y sube el asalariado. Más mujeres con empleo a tiempo parcial
El empleo por cuenta propia baja en Andalucía un -7,1%, sin diferencias significativas por sexo, y se sitúa en 502.800 personas (34,4% mujeres y 65,6% hombres). La tasa femenina de autoempleo es del 12,6%, y la masculina, del 18,6%. Por su parte, el total de personas asalariadas en Andalucía llega en el tercer trimestre de 2021 a 2.642.600, tras subir un 8,1% en el año (12,1% en mujeres y 5,1% en hombres). De estos empleos por cuenta ajena, el 66,5% son indefinidos, y el 33,5% temporales. La tasa de temporalidad es del 35% para las mujeres, y del 32,1% para los hombres. Por último, en cuanto al número de personas con trabajo a tiempo parcial, sube un 8,7% anual (11,7% para las mujeres y 1,1% para los hombres), en términos absolutos, 36.300 mujeres y 1.400 hombres más. Las tasas por sexo de este tipo de jornada son del 25,3% en mujeres y 7% en hombres.

Segundo trimestre de subida anual de la actividad y bajada de la inactividad en Andalucía
El número de personas activas llega a 4.056.800 (45,7% mujeres y 54,3% hombres), tras subir anualmente un 3,6% (5,5% para las mujeres y 2% para los hombres). Por su parte, la inactividad desciende un -3,2% (-4% la femenina y -2,1% la masculina), hasta 3.006.600 personas (58,5% mujeres y 41,5% hombres). Baja la inactividad por dedicarse a tareas del hogar un -9%, y son mujeres el 88,3% de las personas inactivas por este motivo. Suben sin embargo las inactivas por estar estudiando, un 4,2%, aunque solo entre las mujeres (9,7% más, mientras que bajan un -1,4% los hombres), y quienes perciben una pensión de jubilación, un 2,2% (5,9% entre las mujeres y 0,2% entre los hombres).

viernes, 24 de septiembre de 2021

Stock de Inversión Extranjera Directa y emprendimiento femenino

El estudio “Inversión extranjera y políticas públicas para el fomento del emprendimiento femenino”, publicado recientemente en la colección Papeles de Trabajo, del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), analiza, teniendo en cuenta la dimensión espacial, los efectos que el stock de empresas multinacionales tiene sobre el fomento del emprendimiento femenino a nivel sectorial para las provincias españolas durante el periodo 2005-2016.

Durante la reciente crisis económica por la pandemia COVID-19, se ha destruido, según la OIT, casi el 5% de empleo femenino a nivel mundial (frente al 3,9% del masculino; ILO, 2021). Por ello es fundamental seguir insistiendo en la búsqueda de los determinantes que favorecen la entrada de las mujeres en el mercado laboral, dado el impacto socioeconómico que genera su participación en las actividades productivas: perspectivas de desarrollo profesional cualificado y utilización de los recursos disponibles de manera más eficiente.

La literatura económica se ha focalizado principalmente en el papel de la existencia de filiales de empresas multinacionales, conocidas como Inversión Extranjera Directa (IED) en la creación de empresas femeninas en los países en vía de desarrollo. Si bien en el caso de países industrializados -con un contexto socioeconómico estructuralmente diferente- dicha relación no ha representado objeto de estudio, la progresiva externalización de las actividades productivas hace que se trate de un tema de análisis que merece ser estudiado también en áreas desarrolladas. De ello se ocupa este estudio del IEF, mediante una metodología que fusiona información a nivel provincial de la Muestra continúa de vida laboral (MCVL), para conocer la creación de empresas dirigidas por mujeres, y del Sistema de Análisis de Balances Ibéricos (SABI), del que obtiene el stock de empresas extranjeras localizadas en España.

Los resultados confirman la existencia de una asociación positiva entre la densidad de filiales de IED y la creación de empresas femeninas a nivel provincial en España. Esta creación de empresas responde, en parte, a la necesidad de volver a ser parte de le población activa cuando se experimenta una destrucción de empleo por cuenta ajena. Por otra, responde también a la externalización de parte del proceso productivo o de otras formas de subcontratación que se vinculan directamente con la presencia de empresas multinacionales.

Otro aspecto interesante del estudio, que contribuye a la reflexión sobre la implementación de políticas de fomento de estrategias de crecimiento inclusivo de las mujeres en el mercado laboral, con formas de ocupación cualificada como las que se vinculan a la creación de empresas, es que identifica que todo esto ocurre en un contexto de actuación de libre mercado, perdiendo potencia los resultados en el caso de que se ponga en juego otro tipo de políticas públicas. En primer lugar, hay incentivos que las fuerzas económicas que regulan el mercado mismo pueden hacer efectivos para fomentar la creación de empresas de mujeres, que se alejan de las políticas de ayudas o de subsidios monetarios. En segundo, es importante considerar la relevancia de actuar con políticas territoriales coordinadas entre administraciones puesto que las externalidades entre provincias cercanas son importantes y de tal magnitud que, a veces, pueden superar el efecto mercado de una misma provincia.

Disponible en: https://www.ief.es/docs/destacados/publicaciones/papeles_trabajo/2021_02.pdf

viernes, 27 de agosto de 2021

Informe de la OCDE: Government at a glance 2021

Con frecuencia bienal, la OCDE publica un informe emblemático en materia de gobernanza pública, bajo el título “Government at a glance” (El gobierno de un vistazo), elaborado a partir de los datos más actualizados a nivel internacional sobre cómo trabajan y se desempeñan las administraciones públicas. La edición de 2021 incluye indicadores sobre empleo público y esfera política, con un enfoque especial en la representación por sexo. Según el informe, aunque muchos países han establecido objetivos de gobierno para mejorar en estos aspectos (concretamente el 42% en 2020, frente al 29% en 2016), y se han implementado medidas como el presupuesto con perspectiva de género, es necesario seguir realizando esfuerzos en este sentido.

En lo que se refiere a la igualdad de género en el empleo público, el informe manifiesta que una fuerza de trabajo inclusiva y diversa fortalece el desempeño de los gobiernos, mediante la innovación y el refuerzo de los valores centrales del servicio público, alineándolos con las necesidades de la comunidad, y mejorando el diálogo y la comunicación. En 2019, las mujeres suponían el 58% del empleo público en la OCDE (en parte debido a la pronunciada feminización de ciertos servicios públicos, como la docencia y la atención sanitaria). Sin embargo, pocos países de la OCDE presentan equilibrio de sexos en las posiciones senior en los gobiernos centrales, con una media de mujeres de solo el 37%. En casi todos los países, en cargos senior e intermedios, las mujeres están por debajo de la media del empleo público total, denotando dificultades de género en el ascenso en la escala de mando. No obstante, mayoritariamente, la tasa de mujeres en posiciones senior ha ido mejorando, destacando la República Eslovaca (15 p.p.), España (14 p.p.) y Suecia (11 p.p.). Concretamente España presentó en 2020 un 43% de mujeres en posiciones senior, y un 48% en intermedias.

El informe destaca igualmente la importancia de que gobiernos y parlamentos representen efectivamente, también en cuanto al sexo, a las poblaciones a las que sirven. Y no solo es relevante el número de escaños y sillones ministeriales, también lo es que haya igualdad efectiva en el acceso a los mismos. Esto requiere promocionar dicho acceso y eliminar barreras socioeconómicas a la participación política. En la media de la OCDE, el 31,6% de los escaños parlamentarios estaban ocupados por mujeres en 2021 (26% hace una década). España se encuentra entre los siete países con mejores resultados en este sentido, cercanos al 45% de mujeres. En cuanto a los consejos de gobierno, eran mujeres el 34% de sus integrantes en 2021 (6 p.p. más que en 2017). Países como España, Finlandia y Francia han alcanzado la paridad, y en 16 países las mujeres son más del 40%.

Por último, la OCDE insiste de manera creciente en la importancia del equilibrio de género en el liderazgo judicial, para asegurar transparencia y cumplimiento de la ley. Una mayor participación de las mujeres en la profesión judicial, sobre todo en posiciones senior, ayudaría a reducir estereotipos de género y animaría a las mujeres a defender sus derechos. En 2018, el 61% de la judicatura era ejercida por mujeres. Se siguen observando importantes brechas de género en los tribunales de máximo nivel: en cortes supremas, las mujeres eran solo el 36% en 2018, frente al 63% en tribunales de primera instancia y 54% en los de segunda instancia. Este patrón se debe a los persistentes estereotipos de género, a las dificultades para conciliar, y a debilidades relacionadas con el empoderamiento, mentoreo, redes profesionales y oportunidades de promoción. En España, en 2018, mientras que en tribunales de primera instancia el porcentaje de mujeres superaba el 60%, y en los de segunda se acercaba al 40%, en el tribunal supremo solo representaban el 20%.

Disponible en: https://www.oecd-ilibrary.org/governance/government-at-a-glance-2021_1c258f55-en;jsessionid=SYDg5QpM4B9LO7hZ7kuobFs3.ip-10-240-5-5